© 2025LA LEGION
Autor
Luis
Martin
de
Vidales.
Nacido
en
Toledo
(1950).
Conocido
por
su
estilo
de
corte
clásico
realista,
influenciado
por
Montañés,
Alonso
Cano
y
Salzillo.
Su
trayectoria
incluye
numerosas
obras
con
motivos
religiosos
y
militares.
La
firma
del
autor
se
encuentra grabada en las suelas de las botas de las figuras que componen el conjunto.
Año de creación y entrega
Inaugurado
el
20
de
septiembre
de
2001,
este
monumento
se
encuentra
inscrito
en
el
Patrimonio
Histórico del CG BRILEG con el número ETC-9-100.
Breve descripción
Se
trata
de
un
grupo
escultórico
formado
por
una
columna
de
piedra
en
el
centro,
con
el
emblema
de
La
Legión
en
su
parte
superior
y
la
Victoria,
representada
por
una
mujer,
blandiendo
una
espada.
A
los
pies
de
ésta,
un
legionario
muerto
sobre
lecho
de
piedra
volcánica
traído
a
esta
Base
desde
Fuerteventura
por
el
Tercio
3º
de
La
Legión.
Aparece
una
carta
y
una
foto
de
mujer
en
el
pecho
del
legionario
muerto,
en
representación
del
himno
“El
Novio
de
la
Muerte”.
Todo
ello
está
flanqueado
por
dos
bloques
de
piedra
de
los
que
alumbran
dos
grupos
escultóricos:
a
la
derecha,
de
soldados
veteranos
de
los
Tercios
de
Flandes
y,
a
la izquierda, de legionarios de todas las épocas, con la primera representación de las Damas Legionarias.
A
los
pies,
está
grabado
el
lema:
Legionarios
a
luchar,
Legionarios
a
morir
en
hojas
de
laurel.
Tanto
éstas,
como
las
figuras
del
conjunto, están realizadas en bronce fundido.
En
la
parte
posterior,
se
observa
el
emblema
de
La
Legión,
también
en
bronce,
así
como
17
mástiles
con
alabarda
en
punta,
en
las que se izan las réplicas de los guiones de las Unidades legionarias activadas en la fecha de inauguración del Monumento.
Resumen histórico
Desde
que
se
funda
el
Tercio
de
extranjeros;
tras
el
primer
muerto
de
la
Legión
Baltasar
Queija
de
la
Vega
el
7
de
enero
de
1921,
las
Unidades
legionarias
tomaron
por
costumbre
enterrar
a
sus
muertos
con
pequeño
acto.
Esta
costumbre
hasta
entonces
tenía
lugar
con
ceremonia
sencilla
y
en
silencio,
solo
roto
con
el
toque
de
oración
y
la
plegaria
del
capellán
y
posterior
desfile
ante
los
compañeros
muertos.
A
partir
del
20
de
Julio
de
1921,
fecha
en
que
Lola
Montes
estrenaba
el
cuplé
del
novio
de
la
muerte,
los
legionarios
lo
hicieron
suyo
como
himno
para
enterrar
a
sus
muertos.
Estos
actos
se
celebraban
en
el
terreno
donde
se
había
celebrado
el
combate.
Finalizada
la
campaña
de
Marruecos,
en
todos
los
acuartelamientos
legionarios
se
construyeron
unos
pequeños
monumentos
denominados
monolitos,
frente
a
los
cuales
periódicamente
se
realizaba
una
formación
en
reconocimiento
y
memoria
de
los
muertos
en
combate.
Los
guiones
y
banderines
de
las
Unidades
se
dirigían
al
monumento
frente
al
que
se
entonaba
El
Novio
de
la
Muerte,
se
entregaba
una
corona
de
laurel,
el
Capellán
recitaba
una
oración
y
los
Guiones
se
rendían
durante
el
toque
de
oración.
Así
comenzó
el
rito
de
construir
monumentos
in
memoriam
de
los
Muertos
de
La Legión. Esta costumbre fue instaurada posteriormente por el resto de Unidades del Ejército Español.