LA LEGIÓN ESPAÑOLA
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MONUMENTOS VIATOR MONUMENTO A LOS MUERTOS DE LA LEGION VOLVER
Autor Luis Martin de Vidales. Nacido en Toledo (1950). Conocido por su estilo de corte clásico realista, influenciado por Montañés, Alonso Cano y Salzillo. Su trayectoria incluye numerosas obras con motivos religiosos y militares. La firma del autor se encuentra grabada en las suelas de las botas de las figuras que componen el conjunto. Año de creación y entrega Inaugurado el 20 de septiembre de 2001, este monumento se encuentra inscrito en el Patrimonio Histórico del CG BRILEG con el número ETC-9-100. Breve descripción Se trata de un grupo escultórico formado por una columna de piedra en el centro, con el emblema de La Legión en su parte superior y la Victoria, representada por una mujer, blandiendo una espada. A los pies de ésta, un legionario muerto sobre lecho de piedra volcánica traído a esta Base desde Fuerteventura por el Tercio de La Legión. Aparece una carta y una foto de mujer en el pecho del legionario muerto, en representación del himno “El Novio de la Muerte”. Todo ello está flanqueado por dos bloques de piedra de los que alumbran dos grupos escultóricos: a la derecha, de soldados veteranos de los Tercios de Flandes y, a la izquierda, de legionarios de todas las épocas, con la primera representación de las Damas Legionarias. A los pies, está grabado el lema: Legionarios a luchar, Legionarios a morir en hojas de laurel. Tanto éstas, como las figuras del conjunto, están realizadas en bronce fundido. En la parte posterior, se observa el emblema de La Legión, también en bronce, así como 17 mástiles con alabarda en punta, en las que se izan las réplicas de los guiones de las Unidades legionarias activadas en la fecha de inauguración del Monumento. Resumen histórico Desde que se funda el Tercio de extranjeros; tras el primer muerto de la Legión Baltasar Queija de la Vega el 7 de enero de 1921, las Unidades legionarias tomaron por costumbre enterrar a sus muertos con pequeño acto. Esta costumbre hasta entonces tenía lugar con ceremonia sencilla y en silencio, solo roto con el toque de oración y la plegaria del capellán y posterior desfile ante los compañeros muertos. A partir del 20 de Julio de 1921, fecha en que Lola Montes estrenaba el cuplé del novio de la muerte, los legionarios lo hicieron suyo como himno para enterrar a sus muertos. Estos actos se celebraban en el terreno donde se había celebrado el combate. Finalizada la campaña de Marruecos, en todos los acuartelamientos legionarios se construyeron unos pequeños monumentos denominados monolitos, frente a los cuales periódicamente se realizaba una formación en reconocimiento y memoria de los muertos en combate. Los guiones y banderines de las Unidades se dirigían al monumento frente al que se entonaba El Novio de la Muerte, se entregaba una corona de laurel, el Capellán recitaba una oración y los Guiones se rendían durante el toque de oración. Así comenzó el rito de construir monumentos in memoriam de los Muertos de La Legión. Esta costumbre fue instaurada posteriormente por el resto de Unidades del Ejército Español.