LA LEGIÓN ESPAÑOLA
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MONUMENTOS VIATOR CINERARIO PADRE HUIDOBRO VOLVER
Autor Se realiza por iniciativa del Coronel Capellán D. Francisco José Ruíz Martínez, quien lo somete a la aprobación del General D. Marcos Llago Navarro. La idea persigue tanto el homenaje al Padre Huidobro, como posibilitar que, en caso de traslado de la Brigada, puedan trasladarse asimismo las cenizas de los Muertos, del “Quinto Tercio como así por tradición se dice en La Legión a los que se encuentran en el más allá”. Año de creación y entrega Año 2020, con motivo de la pandemia del COVID no pudo ser inaugurado oficialmente . Breve descripción El cinerario se encuentra dentro del recinto del Monumento dedicado al Caballero Legionario Maderal Oleaga. El conjunto consta de dos elementos. Por un lado, un plinto de mármol que, en su parte superior, luce esculpida la siguiente leyenda: Cinerario Padre Huidobro. En su frontal aparece una imagen del Padre Huidobro y la siguiente inscripción: Donado por la Hermandad DAR RIFFIEN. Por otro lado, una urna funeraria presidida por una cruz, todo ello en hierro negro. En su base, una lápida con una leyenda que resume la inspiración del monumento: “En el servicio a España, compartieron los espíritus de su Credo Legionario. Unidos hombro con hombro y juntos como los dedos de la mano. Y aquí, acogidos por nuestro Cristo de la Buena Muerte, descansan unidas sus cenizas en abrazo eterno con todos nosotros, como el brazo de nuestro Fundador quedó enterrado en el cementerio de Tetuán para abrazar eternamente al que había sido su mejor Oficial y su amigo, el glorioso Comandante Valdés”. Efectivamente, se trata de un cinerario, no de un columbario. Las cenizas de todos los que en él descansan se encuentran mezcladas, como símbolo de la Hermandad que permanece eternamente tras la muerte. En este mismo sentido, en la reseña de los incinerados no se especifica empleo, reforzándose así el mensaje de unidad. Resumen histórico El Monumento se dedica al Padre Fernando Huidobro Polanco, S.J. (1903-1937). Ingresó en la Compañía de Jesús en el noviciado de Granada el 16 de octubre de 1919, haciendo los votos del noviciado el 21 de octubre de 1921. En septiembre de 1936, fue enviado como capellán a Talavera (Toledo) en la IV Bandera del Tercio de la Legión. Se ganó a los legionarios, yendo con ellos siempre en vanguardia, asistiéndoles en sus últimos momentos, e incluso cayendo gravemente herido en las operaciones sobre la Casa de Campo (Madrid) en noviembre de aquel año. A pesar de seguir con una cojera incómoda, el sacerdote aceleró su recuperación y, ya en diciembre, se reincorporó a su Unidad en la Ciudad Universitaria de Madrid. Tuvo que atender a muchos heridos de ambos bandos, con peligro de su vida, para animarles, consolarles o administrarles los últimos auxilios espirituales. Aprovechando un breve tiempo de permiso y después de unos Ejercicios espirituales, hizo su profesión religiosa –“últimos votos”- el 5 de abril de 1937 en el Colegio San José de Villafranca de los Barros (Badajoz). De regreso al frente, a los pocos días murió instantáneamente el 11 de abril de 1937, a sus 34 años de edad, en la Cuesta de las Perdices (Madrid) por las heridas de un obús, mientras atendía a un legionario herido. Ese día habían recibido muchísimos impactos de mortero y el capitán le había mandado retirarse para salvaguardar su vida, pero él permaneció en el puesto confesando a un legionario. Existe proceso de beatificación y canonización, cuya fase diocesana ya ha concluido. Será el primer miembro de las Fuerzas Armadas Beato.