© 2025LA LEGION
Autor
Se
realiza
por
iniciativa
del
Coronel
Capellán
D.
Francisco
José
Ruíz
Martínez,
quien
lo
somete
a
la
aprobación
del
General
D.
Marcos
Llago
Navarro.
La
idea
persigue
tanto
el
homenaje
al
Padre
Huidobro,
como
posibilitar
que,
en
caso
de
traslado
de
la
Brigada,
puedan
trasladarse
asimismo
las
cenizas
de
los
Muertos,
del
“Quinto
Tercio
como
así
por
tradición
se
dice
en
La
Legión a los que se encuentran en el más allá”.
Año de creación y entrega
Año 2020, con motivo de la pandemia del COVID no pudo ser inaugurado oficialmente .
Breve descripción
El
cinerario
se
encuentra
dentro
del
recinto
del
Monumento
dedicado
al
Caballero
Legionario
Maderal
Oleaga.
El
conjunto
consta
de
dos
elementos.
Por
un
lado,
un
plinto
de
mármol
que,
en
su
parte
superior,
luce
esculpida
la
siguiente
leyenda:
Cinerario
Padre
Huidobro.
En
su
frontal
aparece
una
imagen
del
Padre
Huidobro
y
la
siguiente
inscripción:
Donado
por
la
Hermandad DAR RIFFIEN.
Por
otro
lado,
una
urna
funeraria
presidida
por
una
cruz,
todo
ello
en
hierro
negro.
En
su
base,
una
lápida
con
una
leyenda
que
resume
la
inspiración
del
monumento:
“En
el
servicio
a
España,
compartieron
los
espíritus
de
su
Credo
Legionario.
Unidos
hombro
con
hombro
y
juntos
como
los
dedos
de
la
mano.
Y
aquí,
acogidos
por
nuestro
Cristo
de
la
Buena
Muerte,
descansan
unidas
sus
cenizas
en
abrazo
eterno
con
todos
nosotros,
como
el
brazo
de
nuestro
Fundador
quedó
enterrado
en
el
cementerio
de
Tetuán para abrazar eternamente al que había sido su mejor Oficial y su amigo, el glorioso Comandante Valdés”.
Efectivamente,
se
trata
de
un
cinerario,
no
de
un
columbario.
Las
cenizas
de
todos
los
que
en
él
descansan
se
encuentran
mezcladas,
como
símbolo
de
la
Hermandad
que
permanece
eternamente
tras
la
muerte.
En
este
mismo
sentido,
en
la
reseña
de
los incinerados no se especifica empleo, reforzándose así el mensaje de unidad.
Resumen histórico
El
Monumento
se
dedica
al
Padre
Fernando
Huidobro
Polanco,
S.J.
(1903-1937).
Ingresó
en
la
Compañía
de
Jesús
en
el
noviciado
de
Granada
el
16
de
octubre
de
1919,
haciendo
los
votos
del
noviciado
el
21
de
octubre
de
1921.
En
septiembre
de
1936,
fue
enviado
como
capellán
a
Talavera
(Toledo)
en
la
IV
Bandera
del
Tercio
de
la
Legión.
Se
ganó
a
los
legionarios,
yendo
con
ellos
siempre
en
vanguardia,
asistiéndoles
en
sus
últimos
momentos,
e
incluso
cayendo
gravemente
herido
en
las
operaciones
sobre
la
Casa
de
Campo
(Madrid)
en
noviembre
de
aquel
año.
A
pesar
de
seguir
con
una
cojera
incómoda,
el
sacerdote
aceleró
su
recuperación
y,
ya
en
diciembre,
se
reincorporó
a
su
Unidad
en
la
Ciudad
Universitaria
de
Madrid.
Tuvo
que
atender
a
muchos
heridos
de
ambos
bandos,
con
peligro
de
su
vida,
para
animarles,
consolarles
o
administrarles
los
últimos
auxilios
espirituales.
Aprovechando
un
breve
tiempo
de
permiso
y
después
de
unos
Ejercicios
espirituales,
hizo
su
profesión
religiosa
–“últimos
votos”-
el
5
de
abril
de
1937
en
el
Colegio
San
José
de
Villafranca
de
los
Barros
(Badajoz).
De
regreso
al
frente,
a
los
pocos
días
murió
instantáneamente
el
11
de
abril
de
1937,
a
sus
34
años
de
edad,
en
la
Cuesta
de
las
Perdices
(Madrid)
por
las
heridas
de
un
obús,
mientras
atendía
a
un
legionario
herido.
Ese
día
habían
recibido
muchísimos
impactos
de
mortero
y
el
capitán
le
había
mandado
retirarse
para
salvaguardar
su
vida,
pero
él
permaneció
en
el
puesto
confesando
a
un
legionario.
Existe
proceso
de
beatificación
y
canonización,
cuya
fase
diocesana
ya
ha
concluido.
Será
el
primer
miembro
de
las
Fuerzas
Armadas Beato.